Publicidad:
La Coctelera

Paseando Por El Barrio

    

Categoría: Poesia

29 Mayo 2008

Cosquillas

Quién no ha despertado al día entre risas,
una mano que entra bajo las sábanas
buscando las plantas de tus pies,
quién no, di, quién no ha sido niño.
Me perdí la otra noche,
no me preguntes dónde ni por qué:
los huesos pesados,
el dolor en las falanges;
fui un ser calcáreo sin forma precisa
mordido en los talones por el tiempo y sus espacios,
solo, muy solo, muy abandonado.
Hay espadas que debieran permanecer envainadas,
olvidadas en su original sedimento mineral,
formas que no saben de su bien ni de su mal.
Al salir el sol,
hoy dama entre gasas de nubes,
me desnudé del modo que tan sólo tú conoces:
en cuerpo y alma
para fundirme, ocre-verde-azul-rojo,
entre tierra y mar,
abriéndome camino entre nubes de golondrinas,
abriéndome camino desde lo oscuro a la luz;
descarnado entre en la boca, herida, sexo
de una caracola de mar,
añorando tu ausencia,
añorando tu presencia,
escurriéndome sobre un tobogán de nácar.
Soy el auriga que contiene los corceles
el añil de la ansiedad,
el blanco de la esperanza,
el azabache de la egolatría,
el azul de la utopía;
entretanto sobre los cuencos de mis manos
gotean minutos y horas,
días y semanas,
meses y años,
abrazando tu cintura,
danzando en la sala de los mil espejos,
entre violines y redobles de Ravel,
mientras perfumas con tu sonrisa
la duda de cualquier distancia.
Y de nuevo somos niños,
Encogiendo piernas,
escondiendo pies,
para no morirnos de la risa.

servido por delbarrio 4 comentarios compártelo

14 Mayo 2008

Ya llega

“Nadie influyó en ello.
Abrió los ojos como quien abre la puerta que da a la plaza mayor
en pleno medio día de agosto;
el fogonazo de luz le cegó,
quizá, no lo sabía, comenzaba a ver.”
“Qué no daría yo por ver en tus ojos renacer a cada día el amor,
borrando de tus huesos y alma todo el cansancio.”
Despierta,
entre codo y muñeca,
un imparable hormigueo,
bucea el buzo por la calle mayor,
escotes volátiles a golpe de abanico,
florecen las macetas,
geranios, claveles, rosas,
bajo las uñas de los balcones.
Hoy, ahora, con este bendito sol,
florecen las mujeres
desprendiéndose de sus refajos:
¡que vienen curvas!
grita el pregonero mayor.
El músculo-reloj,
que llevo hendido en el pecho,
retoma un nuevo ritmo;
mis ojos son frescas raíces
que contemplan la nueva creación,
la de ver una golondrinas tomando,
más numerosas día a día,
los cielos de la calle mayor.
Y si cabe, pido perdón, es otra hora,
una nueva hora
que no viví antes,
es la gota de helado de fresa
que resbala por tu comisura,
retorciéndose por tu cuello,
buscando el valle que forman tus senos.
La dama loca, oca dama,
de bata blanco y pelo escarpia,
suda envidia y odio,
¡Ay, niña!
No te quedes prisionera
de sus arteras pupilas sin alma.
¡Vuela, vuela, vuela!
Volemos con las golondrinas,
bordando figuras en este apastelado cielo.

servido por delbarrio 3 comentarios compártelo

29 Abril 2008

Sigo sin saber

¿A qué o quién pertenecen los seres alados?
La cama es un desierto,
una yerma tumba
de la cual hay que huir una vez descasado,
sobre todo cuando desde su horizonte
llega el seísmo de la soledad,
el sudario frío de la duda,
la perdida del equilibrio
entre lo soñado y la razón.

Y así lo dan a entender las aves de estos cielos,
alegres y filosóficas, tras estas persianas.
Bajo mis pies de barro,
entre las articulaciones de esta marioneta que soy,
en los nudos de raíces de estas manos
-¡ser desenraizado, perdido,
marinero que no busca tierra!-
se comprime y atenaza un temblor:
de años, de luces y sombras.
Tendré que rasurar este rostro
del cual me he olvidado durante tres días,
rodar la losa de la íntima tumba,
para encontrar más allá de este sol
una luz que me indique de nuevo el camino.
¡Tengo hambre, y miedo, y confusión!
¿Es todo lo que me podías dar?

Hoy, si es que algún día supe algo,
sé que no se nada,
que no merece la pena, ya no,
buscar lejos;
miraré entre los guijarros y la arena,
puede que ahí brille, por un instante,
la respuesta que estaba implícita
en mi muerte-nacimiento.


La mañana y sus pájaros
me devuelven a la realidad
de todo lo efímero y frágil.

servido por delbarrio 3 comentarios compártelo

15 Abril 2008

La duda

Rozan las yemas de los dedos,
palio de noche en blanco,
la piel rosada de vuestras cuerdas vocales:
rojos sonidos, ocres de soledades,
de silencios fulleros,
envites como astas de toro,
provocación de olas
llegadas de resecos mares.

En esta travesía,
qué más da si fue noche o día,
recibí un certero mazazo,
crujió mi frontal,
se desplazaron mis parietales,
una serpiente eléctrica,
sigilosa y a oscuras,
cruzo el espinazo:
¡Por Dios!
¿En qué mi presencia os ofende?
Sabed que voy de regreso de donde vine:
al regazo de todos los mortales.

Esta quietud que no aplaca mi inquietud,
esta enfermiza ansia,
fuego griego que todo lo abrasa;
estos ojos quemados,
esta mente reloj que no para:
arenas movedizas bajo el sol,
arenas, arenas en cada zapato
que entorpecen el paso, si acaso,
del ir más allá, en el acá,
en cada terrible ocaso:
mi ocaso, el de todos.

Fui atravesado por inoportuna,
quién sabe, saeta,
desde entonces llevo bajo el brazo
el compendio de todas,
de cada una de las dudas;
invoco lo que resta de divino en lo humano,
obteniendo a cambio otro espasmo de silencio,
una contracción, dolor, en cada renacimiento.
Hermana, hermano:
¿de tenderte la mano
hallaré en la tuya un puerto?

servido por delbarrio 1 comentario compártelo

5 Marzo 2008

Dos latigazos

Cruza mi espalda el primer latigazo:
tiempo que se ha tragado el asfalto de la ciudad,
tiempo que ha sido bebido por las arenas,
olas salmodiando dioses innúmeros,
a la fresca, rizada orilla del mar.

A la entrada de la caverna de esta sociedad
recojo briznas de silencios que se perdieron
entre grito y grito, entre palabra y palabra,
ahora, tenacitas de relojero, estoy desenclavando
cada púa de guitarra muda de canción no cantada.

Cruza mi frente el segundo verdugazo,
aroma de rosas y translucido “Chanel 5”,
tras cada espuerta, por donde cruza este río
espero desnudo otro atardecer-amanecer,
que no cree distancias entre tus labios y los míos.

Espero, sin esperar, acariciando tu rostro dormido
como esta renacida primavera
funde las placas de mi coraza de quelonio;
níquel de autómata que se humaniza
a cada empuje del latir de tu corazón.

Y me callo por callar,
recojo las piezas rotas
para recomponer un ser nuevo,
para así merecer esta y otras vidas,
viviendo sin molestar ni ser molestado.

¡Ay, Dios! Que pena,
los que me quisieron crucificar
me dieron alas.

servido por delbarrio 4 comentarios compártelo

11 Agosto 2006

Realidad

Stoa
.
.
.

Enraizado en el viento,
cincelo mis pasos sobre calles de agua,
muros de vapor me esconden,
y llaves de cera me cierran.
Me alimento de simiente de verbos
que nunca se conjugaron,
de palabras carnosas con anhelos alados,
y bebo, de las ciénagas del tiempo,
cuajos de belleza manchada.
Alumbran mi piel soleadas certezas
que la noche nubla en aguaceros perplejos,
borrascas de entelequias,
huracán de desconciertos.
Y,
estoy,
camino,
me resguardo,
como,
bebo
y duermo,
porque persuado a mi sombra
de que se conciba espejo,
anónimo cerco,
silente aureola,
mimético espectro.
Y ella concede porque lo ganó todo
y se sabe reina de mi realidad más pura:
la que nunca fue nombrada,
desalojó los fonemas
y extravió los calendarios,
la que respira hacia dentro
y muerde desdentada el hueco del corazón.
La tenaz realidad de lo intangible,
ésa donde yo te amo,
ésa donde tú habitas.

servido por delbarrio 5 comentarios compártelo

12 Mayo 2006

Yo

Sopeso el peso de mi bolsillo,
me reconozco; Sigo siendo yo,
sigo encarnado en mi desastre.
Bendita maldición
que me impide ser adorno
aunque a veces necesite alguna mirada...
como tú.

Déjame que Insulte a la apariencia,
al que vive sin mirar en las esquinas
por no hacer memoria, no sea
que recuerde que no es aquel
de quien hace tiempo ya, se disfrazó.
Hazme el amor,
pon a gritar mi sangre,
déjame ser el que fui
antes de los asesinatos, las violaciones,
los ritos de los poderosos.

Di que no me juzgará la amapola,
yo intentaré cumplir la promesa
para sentir el camino delante:
Terco, bravo... Mucha tela,
tan hermoso como tú.

servido por delbarrio 7 comentarios compártelo

3 Mayo 2006

No hay mayor serenidad que la de saberse amado.

No existe mayor serenidad
que esta de ver con los ojos de nadie
el fin del tiempo,
el principio de las cosas,
observar a la hierba rugir
de verde
la singular tarde,
masticar almendras
mientras los vórtices del tiempo
planean por el ocaso
abriendo canales de estrellas y supernovas.
rendirse al enjambre de los recuerdos
y rescatar
con las manos sin guantes
el más selecto,
el puro,
único e imperecedero recuerdo
de una hora anclada con dientes de roya
a la raíz madura de aquellos días;
embrión de sonrisa,
antes de la caricia inversa
por los carriles del rostro amado.

¿No es cierto
que la mayor serenidad conocida
es la de saberse amado,
de haber amado,
de amar
a través de todas las trincheras?

Yo te conjuro.
Solemnidad,
sentimiento.
En primera persona del singular;
como un hechicero que teje encantamientos
con la nota aguda de un violín
en una tarde de agosto.

servido por delbarrio 6 comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de delbarrio

Paseando Por El Barrio

ver perfil »
contacto »
 

 

 

Fotos

delbarrio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera