No soy...soy.( de los posos que retengo )
Antes de emprender el camino de un nuevo día, tuve hambre y me dieron arena para comer. Fui borrando las huellas del ayer para que nadie pudiera saber hacia donde marché. Dejé un latido de corazón dentro de una bolsa de plástico en el congelador por si me fallaba algún paso de ballet. Crecieron como cabellos mis pensamientos, son ahora una túnica que me mantiene a salvo de vuestras miradas: veis quien no soy, pensáis en quien fui sin acordaros del más mínimo rasgo de mi rostro.
El quinto día tuve sed y me emborrachasteis de gritos, de improperios, de dardos ponzoñosos que pretendían mantenerme en el olvido de vuestras mentes, mantenerme alejado de la vida creando un círculo de muerte. Y fue entonces cuando contemplé vuestros cadáveres andando entre luces y sombras, entre cortinas de agua y el aliento de una mañana de niebla gris.
Soy, qué duda cabe, el mono que danza en la esquina al ritmo cansino de un organillo. Soy esta hierba orgullosa y salvaje que molesta vuestro andar entre los campos. Soy la piedrecilla que pretende descuartizar la planta de tus pies dentro de tus zapatos. Soy lluvia que no moja, fuego que no quema, tierra yerma donde dejas tu semilla para que nada crezca, soy tu olvidada hermana y hermano, tu padre y madre, tu hija e hijo, soy lo que tu quieras mientras me tengas en esta jaula para quimeras.
Armado de martillo y escoplo he ido desbastando un sueño, quizá mil, que se quedó petrificado. Selene se fue de rositas y las estrellas contemplaban la copula de la noche llorando. Y una caterva de sabios babeantes admiraba como la escisión, fusión y fisión de un átomo volatilizaba vidas, historias envueltas en papel de amor y paz; y sus marchas nupciales fueron militares, carteles de desvaídos colores prendidos con una mugrienta chincheta a la pared.
Un río de orgasmos no sentidos corría, manaba cuerpo a dentro para ser el vertido nocturno de una nueva Babel. Sodoma y Gomorra, vestida su desnudez con trajes domingueros y tacón de aguja, fueron al mercado a por sangre y una hoja de laurel. Una cascada de sentimientos fueron amordazados para que a nadie le fuera perturbado el eterno sueño; lápidas horrendas que llenan antesalas y salas antes del baile de media noche.
Retomo el camino, ya no donde lo dejé, soy el bufón de la corte, soy la prostituta en el escaparate, soy la voz muda que no tiene vocablos, soy la cuerda vocal sesgada por una corriente helada, soy quien abre las palmas de unas manos agujereadas invocando a los viejos dioses, porque los de hoy no me valen de nada.



Abejita dijo
Que bueno, el barrio estaba desolado, faltaba el sonidos de tus pasos, el latido de tu corazón que acompañó el silencio de tu ausencia. Déjalo libre, a lo mejor quiere latir en otro corazón
Besos dulces para El Poeta del Barrio
1 Mayo 2006 | 11:49 PM