Volveré a ser...algún día...en cualquiér otro tiempo
Llevo, invisible, una bandera tatuada
donde las dagas y otras herramientas afiladas
(lenguas y mortajas)
la fueron raspando como quien hiere a un árbol milenario.
Soy el portador de un escudo sin blasón
ya que el Amor no tiene nada que le de forma formal.
Frente a todos los elementos,
aire, agua, fuego, tierra,
dejo mi humanidad, carne y alma, desnudos
para que en el azote sean revivificados,
reinsertados en la tierra,
mojados por el agua,
bruñidos por el fuego de mil soles,
oreados por brisas,
reforzados por vendavales.
Y, soy vencido de nuevo en esta tarde,
por el vívido recuerdo de tus carnes
asándose entre las mías,
por vívido recuerdo de tu alma hecha sonrisa
secando mis desesperadas lágrimas con su dulce brisa.
El loco soy que está sobre cada cornisa,
mientras cientos de golondrinas alegran la tarde,
saltaré, sí, por supuesto: saltaré
y entonces en la caída tu seno me acogerá
y volveré a ser semilla que brote bajo el sol,
seré gota de agua perdida en los brazos de ríos,
seré mota de polvo en las estepas,
y una llama imperceptible en la boca del volcán.
Serás, como ayer, mi bandera, escudo, blasón y estandarte
en los labios de mi corazón te llevo a sangre, risas,
juegos, penas y alegrías prendida.


Elena dijo
Volverás a ser, volverás, cualquier día cualquier hora, no lo dudes, estaré esperando, contando las hojas secas que el otoño arrancó del árbol olvidado.
1 Mayo 2006 | 11:58 PM