Si Pudiera
De poder disculpa
Tendrás que perdonar Yo que nací del amor mundano y su pecado, Planeo al amanecer sobre tus tierras,
este crepitar de hojas secas,
la queja de la leña al ser fuego,
el bizqueo de estos ojos
atrapados por el cansancio,
el estrujar horas en la batidora mental
mientras un ángel invisible,
siempre frente a ti, a tu costado,
abre sus alas de cristal,
cormorán de los eones,
de los paisajes sin tiempo.
el que termine hoy, ahora una época,
y la vida de tantos seres sintientes,
tendrás, de querer,
que absolverme de todos mis pecados capitales,
de todos los veniales,
de estos nuevos pecados que crea el Pontífice
para estrechar las puertas de su cielo,
y ensanchar las de todos sus infiernos:
del más allá y del más acá:
vistos desde la estrechez redondeada
de su rosado, inmaculado ombligo.
que crecí entre las telarañas,
mallas de luz y vidrios irisados después de la lluvia,
hijo de mujer y hombre: huesos, sangre, carne,
aplaza con tu abrazo mi condena,
borra de la piel íntima del corazón toda pena,
descose estos oídos,
estos ojos,
esta boca y su lengua,
permite que, una vez más,
crezcan en mi espalda
las corneas, huecos huesos, plumaje
de mis alas de inmortal mortalidad.
perdido en la idea del hallarte y ser hallado,
estatua de piedra y bronce,
muda, vigilante sobre todos las azoteas.




abejita dijo
Que hermoso poema, a pesar de su respirada tristeza, me llena de gozo leerlo.
Un abrazo con mis mejores deseos. Y te proteja la Santa Sara la Kaly.
Besitos Lily
28 Abril 2008 | 07:09 AM