Sigo sin saber
¿A qué o quién pertenecen los seres alados?
La cama es un desierto,
una yerma tumba
de la cual hay que huir una vez descasado,
sobre todo cuando desde su horizonte
llega el seísmo de la soledad,
el sudario frío de la duda,
la perdida del equilibrio
entre lo soñado y la razón.
Y así lo dan a entender las aves de estos cielos,
Hoy, si es que algún día supe algo,
alegres y filosóficas, tras estas persianas.
Bajo mis pies de barro,
entre las articulaciones de esta marioneta que soy,
en los nudos de raíces de estas manos
-¡ser desenraizado, perdido,
marinero que no busca tierra!-
se comprime y atenaza un temblor:
de años, de luces y sombras.
Tendré que rasurar este rostro
del cual me he olvidado durante tres días,
rodar la losa de la íntima tumba,
para encontrar más allá de este sol
una luz que me indique de nuevo el camino.
¡Tengo hambre, y miedo, y confusión!
¿Es todo lo que me podías dar?
sé que no se nada,
que no merece la pena, ya no,
buscar lejos;
miraré entre los guijarros y la arena,
puede que ahí brille, por un instante,
la respuesta que estaba implícita
en mi muerte-nacimiento.
La mañana y sus pájaros
me devuelven a la realidad
de todo lo efímero y frágil.




abejita dijo
Paseando por el barrio, este lindo poema encontré.
Con muchos saludos y buenos deseos al poeta le digo:
¡¡Feliz día del trabajador!!
Que aparte del trabajo cotidiano se da tiempo de trabajar "extra" y dejarnos estos hermosos poemas.
Un besote amigo poeta.
1 Mayo 2008 | 06:48 PM